Ciudad

Amor Insolente 2013 : #Vamonosqueriendo


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En el primer año de Insolente, para el 14 de febrero, nos fuimos al teatro en bici para festejar el Amor Insolente. Este año, más que festejarlo queremos contagiarlo con los automovilista para que compartan las calles con nosotros, los que andamos en bici.

Entre abrazos y buena vibra, les hacemos ver a los automovilistas que la calle es de todos, y que no somos un estorbo, ni un obstáculo, sino que por el contrario, ocupamos menos espacio al transportarnos, pues una bici más es una persona menos en coche, es un auto menos de distancia a tu destino.

Ven este viernes 15 de febrero, a repartir algo del amor y la buena vibra que caracterizan a la comunidad ciclista, para todos aquellos que padecen en el tráfico del viernes de quincena.

Por ahora, tenemos confirmados 4 cruces para que te unas a nosotras:

Punto de reunión 1 – Cuauhtemoc y Chapultepec, con Liz y Libier. 7:30 pm.

Punto de reunión 2 – Insurgentes y Reforma, con Orgie y Elisa. 7:30 pm.

Punto de reunión 3 – Reforma y El Ángel de la Independencia, con Pau y Felina. 7:30 pm.

Punto de reunión 4 – Av. Aztecas y Av. del Imán, con Chinitos y Red. 6:30 pm.

¡Traigan muchos abrazos!

Seguiremos informando si hay nuevos puntos de reunión aquí y también en nuestro Facebook y Twitter, así como la info relacionada a esta travesura, con el ht #Vamonosqueriendo

Rueda, #Vamonosqueriendo, únete.

PD. Al terminar, como siempre organizaremos un pequeño after, a algún bonito lugar recreativo de la zona Centro de la ciudad.

¡Arrebásalo, arrebásalo!


Al rodar, no tenemos a nuestro lado un copiloto que nos incite; pero sí tenemos una voz interna que muchas veces nos ha dicho algo parecido: arrebásalo

Dentro de nuestra caótica ciudad, es muy común encontrarnos con diversos obstáculos de toda índole, principalmente automóviles  a los cuales queremos dejar atrás, es decir, ¡arrebasarlos!; pero, ante todo, hay que hacerlo de forma segura, por ello he aquí unos consejos:

El primero que me viene a la mente, y me ha funcionado, es, de entrada, tener conciencia de que no vamos a superar la velocidad de un auto, sobre todo si somos principiantes, así que no tratemos de ponernos con Sansón a las patadas.

Para rebasar exitosamente hay que considerar el cambio de carril. Debemos verificar que haya un hueco al cual nos podamos incorporar, porque, de lo contrario, tendríamos que solicitar el paso a otros vehículos. Ahora, podemos hacer esto último estirando la mano y siempre buscando hacer contacto visual con el otro conductor.

Pic by http://www.bikenewyork.org.
Y para los expertos que quieran probar qué tan duchos son en la rebasada, éntrenle al quiz: http://www.bikenewyork.org/learn/quiz/share-the-road-quiz/

Hay que prevenir muy bien nuestros movimientos y estar seguros al realizarlos, o podríamos perder el control de la bici.

Por regla, los vehículos deben guardar un metro de distancia entre sí (no olvidemos que al ir sobre dos ruedas, somos un vehículo más); pero, bueno, sabemos que muchas veces esto no se respeta. En caso de que algún auto pase muy cerca de nosotros al hacer el rebase, simplemente hay que mantener la calma y, sobre todo, nuestro trayecto.

Por otro lado, AUTOS: respeten el espacio del ciclista, please.

)”]Si el obstáculo es un vehículo de transporte de pasajeros, el rebase será siempre por la izquierda, hay que tomar en cuenta que puede haber personas subiendo o bajando del mismo, que las paradas son impredecibles, sobre todo para realizar descensos, así que mejor no arriesgarnos: podríamos atropellar alguien o ser presa de una lluvia de pasajeros.

Tomen en cuenta estos consejos y, si desean saber más y ponerse bien truchas en el tema, en el Manual del Ciclista Urbano nos dan el ABC del rebase. Si aún no cuentan con su manual, pueden obtenerlo a través de @Bicitekas o bien consultarlo en esta liga:

http://www.df.gob.mx/index.php/manual-del-ciclista-urbano-de-la-ciudad-de-mexico

Ya no te fuiste a la playa…


Pues, sí. Sí te dieron unos días; pero, por ventura o desventura, te quedaste.

La verdad, te diste cuenta de que la marabunta de coches marchó, escurriéndose por las arterias de la urbe, en su necesidad periódica de oxigenación.

Son las 6:15 de la mañana del lunes, y las calles no están vueltas locas. A las 5:30, ves pasar a los barrenderos. A las 7, se terminan los turnos nocturnos. Gerson, que trabaja en la construcción de la línea 12 del metro, va de regreso rumbo a Tláhuac. Después, la vida diurna se apodera de las avenidas. La normatividad que se había perdido entre las 23 y las 5 horas, en el esbozo de una precaución –de una mera sugerencia– impera de nuevo. Vuelve a tener sentido el deber ser. Los oficinistas van rumbo a sus trabajos. Los estudiantes prenden el bóiler, calculan su tiempo para llegar a las 10 a la clase de psicología de la percepción. Los freelanceros y artistas –ah, el “artista”… quiero decir, los percusionistas de derbakes, los poetas, los perfomanceros, los cabareteros, los columnistas, los cantantes, los pintores, los saxofonistas, los grafiteros, los activistas– caminan por un jugo al mercado o amanecen con un jugo al lado porque tienen una novia de diez. Los laboratoristas –uf, los laboratoristas están locos– ya mezclaron sus primeros reactivos, ya inspeccionaron el nivel de vanadio en las células del pulmón.

Es la mera hora pico,

en teoría.

Porque, si te das cuenta, es el momento en el que deberías estar entre el claxon enloquecido, mamás miniván, taxis rinconeros, racing-micros coléricos, autómatas de la urgencia matutina al volante. La ciudad, pues, la ciudad.

Pero no este lunes; no esta Semana. Porque esta semana se abrió un portal hacia el futuro. ¿La ves? ¿La disfrutas? Así es la ciudad sin exceso de automóviles. Así proyectamos una Ciudad Insolente. ¿Quieres probar una insolencia más? Este es nuestro secreto; pero te lo compartimos:

Son las ocho de la noche, las nueve de la noche. No subestimamos las opciones. Te puedes ir al bar de tu preferencia con tus carnales, a un unza-unza hipnótico de antro por un one-night-stand, a unas buenas cumbias con tu morr@, llegarle al rave las siguientes diez horas o echar pasión en la azotea bajo las estrellas. Qué rico. Pero, ahí te va el secreto:

Saca la bici. Pasa por tu vecin@ favorit@. –¿No quieres ir a dar el rol? –le dices. Vete a Coyoacán. Vete a la Roma. Vete a la Condesa. Vete a Reforma. Ve las casas y sus distintos estilos, piensa en sus épocas, en su arquitectura. Observa los locales, las tintorerías, los extensos mercados de toda la manzana, la residencia del reciente difunto Miguel de la Madrid, que en paz descanse, la Plaza de la Concepción, el Parque México, la Plaza Luis Cabrera, el callejón del Aguacate, el Hipódromo de la Condesa, el bosque de Chapultepec.

Y otra cosa: siente la geografía. Quizás ya no es la Ciudad de los Lagos; pero, redescubre el valle de México. Percátate de sus mesetas y sus colinas, de sus lomas, sus subidas y bajadas.

Recupérala. Ándala en bici.

#RodadasNocturnas
@YoInsolente

CICLOVÍA DEL PASEO DE LA REFORMA


Es muy común que aquellos que iniciamos en esto de “rodar” hagamos uso de los espacios reservados para ello, como es el caso de la Ciclovía del Paseo de la Reforma.

A mí, como primeriza de la bici, me daba la sensación de seguridad por la presencia de barras de confinamiento, sabía que así no era tan fácil que un auto invadiera mi espacio.Sin embargo, desconocía que había reglas para su uso, yo hacía lo que el poco sentido común que tengo me ordenaba, y eso para mi significaba que tenia una bici y sabía como usarla!

Un poco de historia

La ciclovía fue pintada desde 2004 y su longitud era de 4 km, pero fue hasta mayo de 2010 cuando se iniciaron los trabajos de confinamiento en el tramo de Lieja hasta Insurgentes. En diciembre de 2010 se amplió. Actualmente llega hasta la avenida Balderas y tiene una longitud de 6.8 km.

Hoy en día

Sin duda alguna la ciclovía se ha convertido en una de las más populares en la Ciudad de México, de acuerdo con datos del diario Universal  “el tránsito de bicicletas sobre el Paseo de la Reforma creció en 60% [durante el pasado 2011] en comparación con el 2010”, en otras palabras, esto quiere decir que alrededor de 1 817 ciclistas hacen uso de dicha vía diariamente.

Pero ¿qué hay de las reglas de circulación?

En una entrevista, realizada por Paola Rojas para Radio Fórmula, Martha Delgado (Secretaria de Medio Ambiente) mencionó lo siguiente: “Las reglas son: utilizarla en el sentido correcto, no debemos andar en sentido contrario; no subirnos a la banqueta con la bici, porque los peatones también tienen derecho; y respetar los señalamientos de tránsito”.

En otra nota del periódico Reforma, con fecha 31 de enero de 2011, Tania Müller (Directora de Reforestación Urbana, Parques y Ciclovías) al respecto dijo: “Los ciclistas tienen prohibido circular en sentido contrario y tampoco está permitido que circulen con la bicicleta sobre las banquetas. Por circular en sentido contrario, los ciclistas pueden hacerse acreedores a una multa de 10 salarios mínimos”.

Como podemos observar ambos planteamientos no difieren mucho y tienen como base el Reglamento de Tránsito Metropolitano. En los artículos 33 y 34 del capítulo V “De la circulación de bicicletas y motocicletas” se especifica las obligaciones y prohibiciones de los ciclistas. Si deseas consultarlo, puedes hacerlo en esta liga.

Así que, hay que tomar en cuenta esta información y que no se diga de nosotros que somos ciclistas “cafres”.

@Yoinsolente

¿Cultura Ciclista?


Creo que el argumento que más he escuchado acerca de por qué la gente no se sube a la bicicleta es:  “No existe una cultura ciclista”.

En mi opinión personal, la cultura la hacemos todos, en todos los aspectos, no sólo en el tema de la bicicleta. Y, ya que estamos en materia, el que hace cultura es, por ejemplo, (1) el peatón que no se baja de la banqueta sin fijarse, ya que sólo tenemos aproximadamente un metro para cirular por el carril de extrema derecha; (2) también los ciclistas que respetamos las banquetas, que son el lugar para los peatones: si nosotros no nos subimos, ellos no tienen por que bajarse de la banqueta; y (3) la hacen los automovilistas cuando ceden 1.5 metros de su carril para dar un espacio adecuado a quien trata de generar menos tráfico para que todos lleguemos a nuestros destinos a tiempo.

Y, por su puesto, los ciclistas, siendo elementos anfibios, lo ideal es adaptarnos a ambos mundos: al del peatón y al del automovilista. Todos nos movemos por una razón, hay que movernos de la mejor manera.

Como brevario “cultural”, la definición de la Real Academia Española:

cultura.

(Del lat. cultūra).

1. f. cultivo.

2. f. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico.

3. f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.

Cultivemos entonces un espacio público que nos haga sentir mejor a todos. Date tu lugar y dale su lugar a todos los que salimos a rifarnos a las junglas de asfalto.

Les dejo un imagen del sitio Bike Beverly Hills que ilustra cómo todo cabe en una calle, sabiéndonos acomodar.

LM